Ultraprocesados y cerebro: el debate sobre su posible efecto adictivo
- Controla Club
- 9 ene
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El concepto de “adicción a la comida” continúa generando controversia en el ámbito científico y médico, sin un reconocimiento clínico formal. La discusión surge a partir de la observación de conductas de consumo compulsivo asociadas, sobre todo, a alimentos ultraprocesados ricos en azúcar, grasas y sal. Aunque herramientas como la Yale Food Addiction Scale intentan medir estos comportamientos adaptando criterios de otras adicciones, la falta de consenso ha impedido su inclusión en manuales diagnósticos como el DSM.
Los alimentos ultraprocesados, caracterizados por su alto nivel de industrialización y el uso de ingredientes poco habituales en la cocina doméstica, han sido señalados por su capacidad para estimular los circuitos cerebrales de recompensa. Estudios recientes indican que su consumo repetido activa la liberación de dopamina, un mecanismo similar al observado en las adicciones a sustancias, lo que refuerza el deseo de consumo y favorece patrones alimentarios compulsivos. Esta dinámica se asocia además con un mayor riesgo de obesidad y trastornos metabólicos, especialmente cuando estos productos desplazan a alimentos frescos y nutritivos.
La evidencia sugiere que no todas las personas responden del mismo modo a estos estímulos, ya que influyen factores genéticos, ambientales y de salud mental. Mientras algunos investigadores exploran tratamientos farmacológicos que reducen la preferencia por ultraprocesados, el reconocimiento formal de la adicción alimentaria sigue encontrando resistencias. Las críticas apuntan tanto al riesgo de estigmatización como a la insuficiencia de pruebas, en un contexto donde la industria alimentaria también cuestiona que sus productos puedan considerarse adictivos.
Noticia publicada en: www.infobae.com.
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